Chavarrillo, Ver.

7:30 de la mañana despertamos con una rebanada de pastel conmemorativo al vigésimo cuarto cumple años de Estefania (Wajo). Sin entonar las mañanitas pero sí un TODOS AL AUTO, comenzó el recorrido rumbo al municipio de Chavarrillo, al preescolar Emiliano Zapata que celebraba su feria del libro.
9:20 los niños, padres de familia y profesores escucharon Apaga la tele rola del grupo  “Bandula” la cual nos acompaña para iniciar siempre el espectáculo y como en esta ocasión no fue la excepción: arrancamos.  Sergio y Martín juegan con una maleta, hasta abrirla  y mostrar una pelota al público y de esa manera hacen un sencillo acto de cotnac,  hasta que detrás de las cortinas aparece Israel, mejor conocido como el payaso “Babu” que se incorporo para los malabares de pelotas.
Sergio comenzó con la historia de un conejo hasta que un niño grito: “algo más divertido” y ese algo fue, mejor dicho ese alguien, fue Martín, quien a ritmó de las palabras onga bonga y un pequeño acordeón hizo recordar a los más pequeños de la casa, sus llantos y complicidades. La función estaba a la mitad, de pronto se escuchó algo de musica balcánica e Israel equilibró diferentes objetos hasta impresionarnos con una mesa. Después de este sorprendente acto, Martín y Sergio regresaron a escena para terminar con una historia que los ha acompañado por muchos lugares “El pirata barba negra” de Nuria Gómez Benet, aparte de contarla haciendo malabares, una bonita combinación de circo y narración.
10:20 de la mañana  tamalito para festejar y, claro, desayunar con los profesores que invitaron a compartir. Maleta en el auto, Israel, Estefania y Sergio atrás. Piloto Martín, copilotos  Devika y Alethia, ahora sí  todos empacados  rumbo a la ciudad de Puebla.





















































Función San Felipe Hueyotlipan con IMaCP














Función para la sala de lectura contracorriente

compartiendo historias en el atrio de la Iglesia de Xanenetla



Temporada en El Mascarita café

Un par de semanas juglareando en el café de Ricardo y Toño, seguiremos los sábados a la una. Los esperamos!

Juglaria colabora con Educación Contracorriente

Se Inaugura hoy la Sala de Lectura Manatial de Palabras de Xanenetla, en Puebla: Contracorriente A.C.


Tomado de http://www.educacioncontracorriente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=71473%3Acontracorriente&catid=16%3Anoticias



Por: Contracorriente A.C.
La Sala de Lectura Manatial de Palabras de Xanentla, en la ciudad de Puebla, es una realidad gracias a la vinculación de intereses y voluntades de Contracorriente A. C, el Colectivo Tomate, el Club Rotario Puebla La Noria y el señor Julián Arturo Ramírez Romero, vecino del barrio y quien prestó un local para que se pudiera instalar la sala.
Surge de la necesidad de brindar posibilidades de acceso a la cultura escrita a niños, jóvenes y adultos del Barrio de Xanenetla y sus alrededores. Los objetivos principales son: promover la lectura y la escritura como actos lúdicos y placenteros  y ser un espacio que fomente el disfrute de la lectura, la escritura y la creación y recreación artística en la comunidad.
Con frecuencia, y no menos facilidad, se habla de los bajos índices de lectura en México. Quizás los números oficiales no sean tan alarmantes como se promulga al ritmo de los discursos políticos, lo cierto, sí, es que los materiales, tiempos, espacios y formas de lectura, ya sea como un derecho o una obligación, se integran a nuestra vida diaria y a nuestra actuación social en forma poco equitativa.
Leerse a sí mismo y al entorno de una manera crítica parece ser el medio de alcanzar un fin superior. La falacia oficial de la comprensión a partir de la obligación y la memoria ocultan al ser humano las inmensas posibilidades de una real interacción con la cultura escrita en donde encuentre un espejo desde el cual percibir y dialogar con su propia realidad, pero también una ventana que le permita vislumbrar entornos ajenos, y entrever la creación y recreación del propio actuar.
Acercar a niños, jóvenes y adultos a la lectura y el arte a través de una diversidad de estrategias, como un pretexto para dialogar, será en Manantial de palabras la acción cotidiana que les permita transitar hacia la equidad, el respeto y la tolerancia de un modo agradable y sencillo.
Manantial de palabras pretende ser un espacio privilegiado de encuentro de la palabra hablada y escrita. Con este propósito se inaugura, hoy 2 de febrero, en un local ubicado a un costado de la iglesia de Santa Inés del Monte Policiano, prestado por Julián Arturo Ramírez Romero, y familia, una sala de lectura que reúna las condiciones necesarias para que los niños, jóvenes y adultos del barrio y sus alrededores puedan, en un ambiente seguro y confortable, disponer de diversos materiales que le permitan, de manera individual o grupal, acceder a códigos culturales propios y ajenos.
La existencia de diversos materiales de lectura, que son adquiridos a partir de la gestión con diversas instancias, será un detonante para las acciones de mediación en un ambiente de libertad, respeto y tolerancia.
El juego, el diálogo y la reflexión pretenden ser constantes promovidas por mediadores de lectura voluntarios que provengan de diversos espacios e instituciones (docentes, estudiantes, prestadores de servicio social) que organizarán de manera sistemática círculos de lectura, talleres de escritura, cine, conversaciones, presentaciones de libros, etc., en los que los asistentes encuentren diversas y significativas oportunidades de enriquecer su entorno.
De este modo la lectura, libre de paradigmas tradicionales, será parte esencial de la vida de los pobladores de este bello e histórico barrio. En ese sentido, Contracorriente A. C., pretende contribuir al desarrollo comunitario a través de la fundación de la Sala de Lectura Manantial de palabras con la intención de transformar el entorno, social y económicamente desfavorecido, a partir de la vinculación entre el arte y la lectura para la formación de seres humanos pensantes y sensibles. Es decir, la educación como umbral para obtener otros derechos fundamentales.
La cita es hoy 2 de febrero a las 11:00 am en el Atrio de la Iglesia de Santa Inés, en el Barrio de Xanenetla. Donde participarán entusiastas niños lectores de Xanenetla y Juglaria, Circo y Narración quienes participan de manera voluntaria para apoyar este lúdico y placentero proyecto.

Hacia Tuxpan y más acá

Todos levantándose desde temprano, Jorge y Sergio metiendo el vestuario en una mochila, Babú (también conocido como Israel pero todos le dicen Babú) tratando de despertar, Guajo (alias Estefanía) dando vueltas por la casa, mientras Martín preparaba el coche para salir; a los quince minutos  ya estaban todos dentro del carro recibiendo instrucciones de Martín que no iría a este viaje (para quedarse con Alethia y la pequeña Devika que no tarda en llegar a este mundo); más adelante en el camión se unirían Roberto (malabarista) y los músicos, Gilberto, Rubén y René.

El camión saldría a las 8:30 pero (el gran PERO) el equipo de Juglaria no era el único que tenía que participar  en la Feria regional del libro en Tuxpan, había dos grupos más, dos grupos de músicos que se presentarían esa misma tarde, un integrante de alguno de esos dos grupos no llegaba (cuenta la leyenda que venía de Cardeles y por eso se estaba tardando en llegar) por lo que la salida se retrasó poco más de una hora, aunque afortunadamente no afectó ninguna función.


Después de cuatro horas de viaje y una parada en un oasis milagroso al que todos conocemos como OXXO (todos en el camión estaban que morían de hambre) por fin la esperada llegada a Tuxpan, el equipo de Juglaria sería el primero en pasar, así que Jorge fue a preguntar a la organizadora cómo se iba a distribuir el horario, comidas, hora de regreso, de qué lado masca la iguana, el precio del euro en comparación con el dolar, etc. Después todo el equipo subió al escenario para empezar con las pruebas de sonido, revisar el escenario a lo largo  ancho de toda su extensión territorial y tal vez más allá (tampoco hasta el infinito).


Llegó el momento en el que todos se pusieron felices: la hora de comer y con un buffet nadie podía quejarse, de hecho surgió el culto a la adoración al pay frío de limón durante esa comida (para entrar debes comer un pedazo enorme de pay de limón, ese que hacen con  galletas marías).
Ya bien comidos, tranquilos,  empezó lo mero bueno, a revisar pases con malabares, los músicos con ajustes en sus instrumentos y a las 5:34 de la tarde con 1.5 décimas de segundo, comenzó la función:  Jorge y Sergio abrieron con el número de robarse la maleta y jugar en el escenario, mientras la música en vivo llamaba más y más la atención de la gente que llegó para llenar todos los asientos, incluso a los alrededores en las escaleras de la plaza y en donde hubiera lugar, había gente sentada o parada viendo con una amplia sonrisa el show.



  
 


Entre las bocinas y cables apareció Babú con sus sombreros para hacer un pequeño acto de malabares  y lanzamiento a menos de 100 metros con sombreros con escala en participación involuntariamente voluntaria con el público; terminó su acto y entró Roberto  con agilidad de chicle dotado de equilibro de gato a hacer un poquito de acrobacia sazonada con más malabares, trucos con clavas y pelotas. Aaah pero no cualquier pelota, pelotas de futbol, y la afición estaba eufórica señoras y señores, pero no hubo gol, sólo atrapadas precisas acompañadas de niños emocionados.


Volvieron Babú y Sergio al escenario mientras Roberto salía (la gente viene y va por siempre y para siempre) siguieron con una clownesca competencia desequilibrada de equilibrios, mientras los niños reían en el público al ver cómo se arrebataban los objetos Babú y Sergio; si, niños felipes con calcetines.







Los malabares con todo el grupo volvieron pases, pases, cruces de clavas y flashes de colores en  una lluvia horizontal intergaláctica semi cósmica anti gravitacional que fluía por el escenario mientras los músicos seguían al full haciendo un cierre lindo que reflejaba una plaza llena y una multitud de caras sonrientes, ni más ni menos, the end para el show.


 


Todos bajaron del escenario, a guardar cosas, saludar gente, recibir felicitaciones de los otros grupos de música, cambiarse la ropa, prepararse para la cena (que fue muy esperada después del atracón de la hora de la comida). Alma Alfaro se unió al grupo después de que fueron entregados reconocimientos a los participantes de la feria (y no era cuadro de honor pero si honorables participantes sensei).


A cenar, a cotorrear, a regresar al camión y esperar a los otros grupos para poder volver a Xalapa, esto significó cuatro horas más de camino, ronquidos, gente dormida pero feliz; un buen día y buena función acompañada de buenos recuerdos.

JUGLAREADAS En El Mascarita Café


El pasado sábado dio inicio la temporada “Juglareadas en El Mascarita”, en la cual se ofrecen de manera gratuita cuentos, títeres y diversión para toda la familia. Este sábado 2 de febrero en punto de la una de la tarde tendremos la presentación de la obra de títeres “Los Cuervos de Pearl Bloosom”, basada en el cuento de Aldus Huxley.
Esta iniciativa es generada por Juglaria, circo y narración, compañía que durante más de cinco años se ha destacado por su labor constante en la divulgación de la literatura y el impacto que tiene con su trabajo. Durante 2012, esta compañía dio más de 650 funciones y talleres, trabajando con más de 70 mil personas. Además de su labor en radio con el programa Juglaria Radio que se trasmite todos los sábados de 7 a 8 de la mañana por Puebla FM.
El director de la compañía, Martín Corona Alarcón comenzó en 2003 dando cuenta cuentos en la librería Profética, posteriormente ya con el equipo de Juglaria Circo y Narración crearon el Foro Infantil Creciente, en el cual congregaron a músicos y cuenta cuentos de la talla de Nacho Pata, Juan Monedas, Nene Ocioso Multicolor, entre otros.
Actualmente, Juglaria Circo y Narración está integrada por Martín Corona Alarcón, Sergio Villar, Alethia Valdes, Jorge Iván Corona y Estefanía Reyes, quienes desarrollan diversos proyectos con géneros como narración oral, malabares y circo, música, títeres para crear un lenguaje cercano al de los juglares medievales, rescatando el valor de la palabra y el trabajo persona a persona.
Las Juglareadas en El Mascarita Café son una iniciativa del escritor y promotor Ricardo Cartas, quien interesado en abrir espacios a la cultura ofrece este café a toda la familia para escuchar historias y divertirse sanamente.
La temporada estará abierta durante febrero y marzo del presente año, durante la cual Juglaria ofrecerá montajes nuevos, invitados y mucha diversión.
La cita es a la una de la tarde en la galería de El Mascarita Café 8 poniente 401 en el centro de Puebla, para mayores informes y reservaciones al teléfono 22 21 82 94 91.







Palomas, princesas, libros, libros, libros... en el Zócalo de Puebla



Agradecemos al Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP) 

su apoyo y confianza en nuestra labor.

Una breve crónica de nuestra compañera Estefanía Reyes del evento "Cadena de letras" que organiza el IMACP:

Veinte para las once de la mañana, gente dispersa como pollitos paseando por un corral, la gente del evento acomodándose y acomodando libros (que más tarde serían brutalmente desacomodados). Mientras el organizador indicaba  dónde se haría cada actividad: intercambio de libros, lectura de libros, mesa de libros, cuenta cuentos con cuentos basados en libros, libros, libros, más libros y, por el otro lado, un grupo de chicas con trajes de princesas rosa pink de Disney listas para bailar el oppa gangam.
Martín llegó cargando la maleta del show y la maleta con los cables para audio, apenas se le indicó  dónde se tenía que ubicar y, con velocidad de  chancla voladora de  mamá sensei cuando se enoja, fue con la maleta del show frente a las sillas del público que se empezaban a ocupar.
Tras unas breves palabras para  anunciar lo que estaba por empezar, mamás con niños y señoras llegaron a sentarse para escuchar mejor, otros se fueron a curiosear la mesa de libros, o a tomarse fotos  con las princesas del imperio del castillo azul; mientras el show de Juglaria empezaba. Martín comenzó con el cuento “Onga Bonga” y considerando que en el público habían muchas señoras con sus nenes, es muy seguro que la mayoría recordó cuando sus hijos eran bebés o, simplemente unos meses más peques; incluso repetían las palabras mágicas del cuento cada vez que se los pedían “Onga Bonga”.
Terminó el cuento, apareció Sergio de la nada, tal vez lo aventó por ahí una parvada de palomas de las que le dan vueltas al zócalo (exagero, llegó a la mitad de “Onga bonga” pero decirlo así nada más es muy aburrido), mientras él comenzaba a contar un cuento nuevo, ya había muchas personas alrededor que no alcanzaron lugar para sentarse porque querían escuchar la historia. 
Martín volvió al escenario, cosa, o mejor dicho  lugar asignado para que contara otro cuento, esta vez con el cuento del Oso con la espada, ya que con este cuento saca un registro vocal (desde ardilla a voz tipo personaje amarillo cuyo nombre les dejo de tarea)  se escucharon risitas de niños  y niñas que rara vez se distraían, incluso algunos señores y señoras gentemaduradulta en momentos dejaban que se asomara un niño dentro de ese espiral que traen en la cabeza todos los días lleno de cosas de gente grande.  El momento estrella fue cuando Martín dijo: “Y los pajaritos salieron volando”, porque la comunidad de palomas del zócalo salió a dar unas vueltas en ese momento (seguramente hubo trato directo con las palomas para hacer algo tan poético y repentino, pero igual se vio bonito).
Se le unió Sergio a Martín para contar el cuento de Mamá gallina y el pollo feroz (para ese momento ya había más gente y más risas) con los tres pollos y el señor cocodrilo que viven en la maleta del show (un pent-house con vista a lo que haya afuera de la maleta, así de chido es en donde viven). Sonidos de pollo, más ñom ñom, más narrador, más chiquillos con mamás felices da como resultado un buen cuento y acentuándolo con malabares de pollos a cargo de Martín, aún mejor.
Para empezar a concluir la función, Martín y Sergio siguieron con el rap  "La  Fiesta chipocluda", esta vez coreados por niños acompañados de sus mamás y papás, aunque de vez en cuando fallaban al momento de entrar, se les veía la determinación como de reina Padme-Amidala para participar.
Un pequeño número con equilibrios  por parte de Sergio, con algunas bromas  y pollos en puestos en peligro (puestos en peligro, no lastimados, ningún pollo fue lastimado durante este show), luego malabares entre Martín y Sergio que además pasaron a una niña con brillitos y líneas de happy feliz princess rosa pink  a pararse en medio de la lluvia de clavas  durante los malabares. Unas cuantas palabras  y game over con el show, aunque Martín  se aventó a leer un captílo del libro Matilda (que por desgracia no estaba dentro del programa de intercambio ó préstamo de libros) de Roald Dahl. A guardar clavas y pelotas y deambular un rato por la mesa de libros y ciao good bye, arriverdchi zócalo de la ciudad de Puebla.